El cestero es capaz de trenzar no solo el mimbre, sino también la médula de la cana, para confeccionar toda clase de objetos y muebles de cestería.
Antiguamente, los granos de cereales se cernían, a fin de limpiarlos y separarlos de las impurezas, en una cesta de mimbre trenzado llamada harnero. El obrero que confeccionaba estas cribas, el cestero, era también muy hábil para trenzar los cuévanos y las canastas con asas o sin ellas. El arte de la cestería utiliza, a la manera del tejido de punto, numerosos «puntos y modos» de trenzar. Cuatro son las herramientas esenciales con las que se superan todos los obstáculos: el punzón para enfilar las briznas en su hilera, la navaja jardinera para rajarlas o deshilarlas, la podadera para cortarlas y la maza para apretarlas bien unas con otras. El cestero moderno utiliza nuevos materiales —por ejemplo, de plástico—, pero sigue prefiriendo trabajar con el mimbre tradicional.


