Si bien al escuchar sobre las pastas uno suele relacionarlas con Italia (espagueti, lasaña, ravioles, macarrones), la verdad es que su origen es chino.
Después de sus célebres viajes, Marco Polo regresó a Italia llevando consigo la pasta y algunas recetas.
Como uno de los principales problemas de ese tiempo era el almacenamiento de los alimentos, la pasta resultó un gran éxito, ya que si se conservaba seca, podía mantenerse durante meses sin perder calidad o buen aspecto.
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